lunes, 10 de octubre de 2016

Historias ¿terminadas?

Ir de viaje. Al lado de la ventana y mirar el paisaje. Ver y observar los cambios, reconocerlo, asombrarse de tanto que hay en poco espacio.  
Pero no comprenderlo.

Ver colores y figuras a tanta velocidad que se difuminan. 

Descansar del recorrido mientras se pasea, viendo todo de nuevo. En esta ocasión con más tranquilidad sin la expectación del final. Simplemente, disfrutando de cada respiración, de la sensación de la mano rozando los coches; de caminar sabiendo que no hay prisas que nadie espera. Al contrario. 
Ir a un ritmo cambiante como las direcciones que se toman. Como releer un libro, el final no se cambia aunque hubiera veces que se quisiera...no está a mano la oportunidad. Una historia que no es. 
Final del trayecto. ¿Se puede volver atrás en la última parada?

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