Sé que tuve suerte. Lo sé porque todo da prueba de ello. Es por ello que no me explico cómo es posible llevar a los extremos de ser desconocidos.
La respuesta es fácil, y como toda verdad (molesta), hay quienes saben aprovechar las oportunidades. Luego, están quienes prefieres quejarse sin hacer amago de cambio.
Lo sorprendente, creo, es ver el puzzle entero. Dar cuenta que encaja, pero que hay algo confuso. Saber que la manzana sí cayó lejos del árbol.
De una generación a otra cambian las cosas...hay actitudes que no deberían. Y enerva ver a compañeros de batalla en esa disposición tan dejada de todo, menos de reivindicaciones sin beneficio, malgastando energía por impulsos de moda que no son pensados.
¿La historia? No fue más que leyenda urbana. Es lo que deben de creer para tener un comportamiento tan egoísta.