martes, 3 de febrero de 2015

Realmente, sucedió.

Abrí los ojos, me levantarme, me puse al día con las horas y pasó. Es la hora de ir a la cama, no consigo discernir de lo que ocurrió anteayer, ayer ni hoy. ¿Es ya mañana? He llegado a preguntar. No lo sé.
La verdad: carece de importancia que tiempo es. Hay una cosa buena: y es que pasó. 

A veces, me molesto porque intentó sonreír. "No regales sonrisas si no son reales"- oí más de una vez. Ya no sé cuando lo son. Otras veces, me molesto porque recuerdo la sensación de jubilo al jugar con una pelota. Algunas veces, molesta estar con personas alrededor sabiendo que no hay nada. 

Ahora, simplemente, molesta no saber si cené sopa o merendé acaso; dónde puse unos apuntes que hice o si ya cumplí con la cita.  

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