lunes, 23 de noviembre de 2015

¿Qué pasa cuando lo pactado no es?

¿Qué pasa cuando lo pactado no es? 

No se cumple. ¿Toca volver y golpear con igual intensidad o es preferible no hacer caso a la estafa? 

Es en esos momentos en los que no vale tener sangre, poner cabeza a la situación y decidir qué escojo, qué tipo de persona quiero ser como ejemplo o cómo quiere se recordado. Son unos segundos de decisión. Lo fácil o lo difícil. ¿Qué camino realizar cuando uno de ellos se ha recorrido hasta memorizarlo? 

No hay mitad y mitad, no. Aquí es recibir el golpe. Devolverlo o seguir.

¿Qué elegir cuándo no hay voluntad para decidir? ¿O cuándo no se espera nada a cambio? 

Cómo esperar unos momentos para tener la cabeza en los sentidos si no consigue paz.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Contestar

Las preguntas hay que responder. Algunas veces es divertido la respuesta, pero el problema es cuando no se sabe qué. 

Toma tiempo la precisión inexacta que tiene, pero merece la pena cada segundo dado porque es una respuesta que necesita estar, ya que serán de las pocas en las que no habrá mentira. Y quien pregunta es sin duda quien merece oírla. 

Apostar nunca fue tan caro

Partidas amañadas en las que no hay que asombrarse. Juegos que cambian a mitad según las reglas de interés.

¿Cómo referir queja si las condiciones eran claras? Pasará lo que pasará, quien perdía y quien ganaba estaban ya pactados. ¿Cuán ilusión puede derribar por intentarlo? La misma que la diferencia cuando hace su aparición.

Así que, toca reír por confundir, por imaginar que la partida era sin trampas sin vueltas atrás y que se apostaba lo mismo. No llega a ser golpe desprevenido ni deja de ser recibido, hubiera sido decepcionante si no llega a pasar, aunque lo  más querido no era sumar puntos.

Idiotez cometida, pero para eso es la memoria.

La pena, cómo no, va con la apuesta. De un juego que revienta la cordura.

¡Qué error sin lógica!

Ahora hay que levantar del suelo, y seguir camino. No vale sacudir el polvo, no hay que olvidar...como en otras ocasiones, esta vez la jugada sí importaba, o por lo menos para una de las partes.