miércoles, 30 de abril de 2014

De tanto jugar, se rompe.


Muñeco que han roto, que no sabe el puzzle de forma.
Muñeco que se rompe, juguete sin sentido.
Chispa que prende y no sabe su origen.

Su empírica le fue mal.
Muñeco esclavo del juego, esclavo de todos.
Puzzle de diferentes piezas que no encuentran unión.

¡Pero el muñeco sigue riendo! Y no va tan mal al final.

Muñeco que rompieron: juguete de todos ¡Muñeco que no quiere aprender que si va mal realmente!
¡Qué no hay salvación!
Muñeco que no es más que un juguete destartalado.
Muñeco que han roto sigue riendo porque todavía cree: hay esperanza para él.



Luego las burlas por su incapacidad social acompañan saber 
la realidad de su ser, está mejor así. No hay nada que perder.

miércoles, 16 de abril de 2014

Grano a grano, pero nadie contó con el viento

Nada es de un día para otro ni cosa de magia, de hecho es todo con esfuerzo y voluntad en que ha de crecer y servir para un futuro sin esa fe todo lo que se haga es una pérdida de tiempo monumental.

Es verdad, que cada vez hay más parte de la sociedad (por lo menos la que puedo observar) acostumbrada a pedir y recibir. Si, escasa vez dan por no decir la capacidad de no ver el valor que presenta lo recibido ni su tiempo invertido. 
También es verdad, que a lo bueno todos nos acostumbramos.

Pocas veces, por no decir que nulas, he visto el manto protector dejar su primitiva función para preparar a la vida real al pequeño, no tan pequeño de hecho bastante adulto.

Hay quejas que son más bien  considerados gritos de cuna esperando un biberón o un cambio de pañal, la juventud si es el problema como lo es quien le socorre cuando amaga con resbalar ¿Por qué no lo deja caer, y si tiene oportunidad ponerle la zancadilla para enseñarle a levantarse?

No es cruel lo que digo.

Es cruel tener que ver como hay cada vez más dependencia infantil en la edad madura, pero más cruel es el encanto que tiene en la persona que se cree útil haciendo inútil así misma y por quien obra. 
Aquí esta la mascara de la vergüenza  que debería llevar quien se enorgullece de hacer y el que deja hacer presumiendo ambas partes por la labor a desarrollar.

No habrá veces que escucho palabras vacías por una revolución, ¿quién sabe por lo que luchan más allá del movimiento de moda a seguir?
Los discursos que sueltan son palabrería barata que han oído y aprendido de memoria. 
¿Cómo se pueden quejar de no tener oportunidades si no las buscan? Porque no lo hacen, si lo hicieran encontrarían miles de salidas, parece ser que la creatividad ha muerto y nosotros somos sus verdugos.
¿Cómo se pueden quejar (más bien reír) de no necesitar molestarse en hacer algo? Necios que moldean más necios.
¿Cómo se puede quejar de no tener oportunidad si al encontrarla se rechaza? Ciegos de ego que no quieren ver más allá del reflejo de los oasis que formulan como excusas.