Realmente no extraño el tiempo familiar. No puedo, cuando me hacen más inútil de lo que ya soy o las preguntas son las mismas. Hace unos meses no hubiera sido tan malo el tiempo compartido.
Creí que la temporada que no he estado con ellos era bastante pesada [entre exámenes, trabajos,prácticas -que salen sin saber cómo-, horarios cambiantes...], pero como suele ser normal: me equivoque. Es mejor estar sin el afecto [y lo digo yo: Koala, me llamaron por no soltar a quien mostrará un poco de tacto] que saber su significado encubierto.
Es mejor no tener tiempo con el que poder visitar familiares [depende de quienes, hay con quién puedo decir no preguntar y con otros- que resulta ser la mayoría- contar desde el principio por centésima vez- sospecho que es Alzheimer, más que nada porque sino no veo otro explicación que me pueda gustar-].
Desde que se acordamos las reuniones, calculé las preguntas y respuestas que hicieron luego. No fallan. Pude salir de todas sin decir nada que no supieran, no creo que los bajones que haya podido tener es lo que realmente quieren saber, así que sigo "estando en las nubes" para ellos, es lo mejor; si cuando me acerco a ellos tienen miedo de lo que voy a decir, es mejor usar el amplio vocabulario que la lengua nos ha dado.
Cansa ver la impotencia que crea el conocimiento. Creo que fue mejor cuando no sabíamos nada.
Amistades han preguntado porqué respondo "todo en orden" cuando me preguntan cómo estoy, respondo que es la verdad, sonrío y sigo diciendo alguna broma [el bufón no tiene descanso porque si no no habría quien fuera feliz- la clave está en la ilusión que provoca que actúa de piñón libre-]. Como he dicho antes hay que usar el amplio vocabulario que la lengua nos ha dado. Todo en orden, las cosas suceden porque pasan de lo contrario no pasarían al igual que con el tiempo. No creo que niegue la verdad, pero tampoco la afirmo. ¿Cómo se puede responder una pregunta que no sabe su solución?