Era una impresión conocida. No era de las buenas. Las palabras que acompañaban eran ¿decoración? palabras solo eso, unas letras que se difuminan porque no importa.
Reconocer una vez más que el café está frío. Que el azúcar que se ponía en cada intercambio era sin glucosa. Que hay tantos vasos de café que se puede hacer un castillo fantasmal.
Hubiera sido agradable una sorpresa. Hay veces que no es bonito saber. La voluntad por estar se diluye.
Hiel que bombea la lógica de que está bien. Los sentidos son cegados por el exceso de cafeína y está mejor de esta forma tan confusa que no es capaz de entender.
No hay comentarios:
Publicar un comentario