No llevar una chaqueta encima para que el frío toque la piel porque es un tipo de frío que se pasa al andar o encender una luz. Es del tipo que sigue permitiendo dormir sin camisa para sentir la corriente, como si fuera una caricia, por la espalda.
Con una sábana se puede huir de él.
Perfecto para tener un vaso de té en las manos como excusa o apoyarte en alguien.
No llega a tocar los huesos ni a congelar la voluntad.
No falta ropa, basta con dar un paseo. Curiosamente, puede llegar a sobrar.
Permite la tranquilidad de los movimientos; la mente en calma.
El cuerpo responde al abrazo del aire fresco. Algunas veces se encoge; otras convulsiona; en cambio otras, poco a poco va en auge despertando el ánimo.
Respirar y llenar de aire ¡Fresco! Los pulmones. Sintiendo la expansión de la vitalidad que da ese frío.
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