domingo, 28 de agosto de 2016

La formación del conocimiento

La inoportunidad de la comprensión. Ese instante en el cual todo se derrumba y ¡Está bien! Porque los cimientos no fraguaron y las ruinas cayeron poco a poco sin hacer más ruido que el interno.

Pasaban los segundos en los que el engranaje iba tomando ritmo. Un dato, una palabra, una frase, un número, luego solo las ideas. 

Las ideas fueron tomando cuerpo. Faltaba entenderlas y se buscaron las respuestas. Los errores anteriores tuvieron su explicación. Se reforzaron los moldes, ahora solo queda esperar que, en esta ocasión, no se destartalará o que si lo hace sea su última vez ya que el terreno de construcción no aguanta muchas obras. 

Así que se sumerge en la búsqueda de perderse. De olvidarse a sí. Tarea fácil cuando no es más que escombros rulando de un sitio para otro, cobijo y apoyo de quien quiera para no ser. 

Escucha, ve, lee, escribe...no habla, no tiene conversación que compartir si eso alguna pregunta. 

El tiempo de las ruinas consiste  en estar más allá de cualquier temporal, al fin y al cabo no dejan de ser escombros en formación constante. 

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