Es cansino ver que el deber fue el único que manda. Quien tiene el poder y no se cansa de él. Tortura de no respirar porque no se debe.
Siempre con la espalda cargada de obligaciones que no dejan lugar a la desinhibición de las preguntas; cortan las ataduras de lo mundano para ponerlas en la crudeza del control; vigilancia que no debiera existir, está presente hasta la locura de no saber.
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